Design Thinking: Innovación centrada en el ser humano

“El pensamiento de diseño es un enfoque de la innovación centrado en el ser humano que se basa en el conjunto de herramientas del diseñador para integrar las necesidades de las personas, las posibilidades de la tecnología y los requisitos para el éxito empresarial”. – Tim Brown, CEO de IDEO

Existe una práctica y metodología cada vez más popular en la gestión de los negocios que buscan sorprender con soluciones innovadoras. Son empresas que se preocupan por colocar al cliente en el centro de su modelo de gestión, en el centro del ecosistema, empresas que trabajan por y para el cliente sin olvidar que las personas están en ambos lados de la operación las que han popularizado el Design Thinking. En estas organizaciones se implanta un modelo para abordar problemas donde todos se preocupan por empatizar, definir, idear, prototipar y testear o probar esas ideas que surgen de la gestión del pensamiento.

Design Thinking hace referencia a tener un pensamiento de diseño al momento de analizar un problema (o situación) específica. El modelo es similar al que utiliza un diseñador, buscando como resultado final encontrar una solución.

Según se conoce la metodología Design Thinking tiene su origen como otras cosas relacionadas con la innovación, en la Universidad de Stanford de California, la consultora de diseño IDEO) fue la primera que aplicó este método en proyectos comerciales en los años 70. Actualmente IDEO es la compañía referente mundial en innovación y Design Thinking.

Antes de continuar con este artículo habría que preguntarse ¿Cómo trabaja un diseñador? Porque nos han explicado que se trabaja tal cual lo haría un diseñador. Para dar respuesta a esa pregunta busqué la definición de Wikipedia sobre el trabajo de un diseñador. Lo que se lee indica que estos profesionales «trabajan según un proceso de diseño que comienza con la interpretación o detección de un problema o necesidad y culminan con la producción o construcción de la solución a este problema. En este proceso intervienen, entre muchas otras, habilidades que se relacionan con el manejo y conocimiento de las ciencias, auxiliares del diseño la tecnología, la psicología, la forma, la ergonomía, el lenguaje, la comunicación visual, la cultura general y una gran capacidad creativa

Una vez conocida la forma cómo trabajan los diseñadores podemos abordar al Design Thinking, ya que, al igual que hace un diseñador (industrial o de productos) en los procesos se utilizan herramientas, componentes, conocimientos, experiencia y creatividad. En materia de Diseño de pensamiento se identifican a los diseñadores de procesos como “Thinkers” o diseñadores, son ellos los que llevan a cabo el proceso de creación que consiste en:

  • Enmarcar una pregunta: identificar una pregunta motivadora que inspire a otros a buscar soluciones creativas. Es decir, transformar ese problema que de por sí ya tiene connotaciones poco positivas “problema: obstáculo” en un reto interesante para la creatividad de los involucrados en el proceso.
  • Reunir inspiración: Inspirar nuevos pensamientos descubriendo lo que la gente realmente necesita es parte del proceso. ¿Qué realmente requiere la gente? ¿Para quiénes diseñamos? Diseñamos para otros humanos que al igual que nosotros precisan de esas soluciones, tienen deseos y expectativas; muchas veces desconocidas por ellos mismos. Y en ocasiones los propios diseñadores por estar en el día a día, por la rutina laboral y vivencial dejan de lado esa inspiración que requieren para crear. Es en sí un asunto bidireccional.
  • Generación de ideas: Usualmente encontramos soluciones o buscamos soluciones inmediatas, las que en un gran número son derivadas de otras soluciones existentes. Ese proceso en sí es poco creativo, básicamente es hacer una adaptación o copia. Al intentar que se generen ideas con Design Thinking se requiere que todos los “Thinkers” vayan más allá de las soluciones obvias para llegar a ideas innovadoras.
  • Hacer que las ideas sean tangibles: Lograr que una idea sea palpable o vista de la manera más comprensible posible es realmente necesario. En esta etapa del proceso o del modelo de pensamiento se construyen prototipos aproximados (no finales) con el objetivo de aprender a mejorar las ideas.
  • Prueba de aprendizaje: Esta etapa de “testear” o probar se dedica exclusivamente a refinar las ideas, reunir retroalimentación y experimentación para continuar con el diseño y llevarlo a un estadio casi final.
  • Comparta la historia: Toda creación e idea lleva tras de sí un proceso, una historia, cuando esta historia tiene componentes humanos logra inspirar a otros a actuar. Es lo que se busca al compartir una historia en el Design Thinking.

Design Thinking tiene mucho de formación, de educación y disciplina, pero sobre todo tiene mucho de humanidades. Antes de hacer uso de la creatividad que todos poseemos el “Thinker” debe aprender y hacer suya la metodología, pensando en otros humanos.

En el sitio web Educar Chile encontramos información que nos ayuda a clarificar el proceso de afrontar el pensamiento creativo y diseñar el pensamiento. Nos instan a comprender el problema diciéndonos:

«Aunque resulte redundante e inoficioso -sobre todo en el contexto de la enseñanza- conviene señalar que este aspecto es de vital importancia, sobre todo cuando los problemas a resolver no son exclusivamente matemáticos. Esto no es menor considerando, por ejemplo, cuando se intenciona que los estudiantes realicen análisis de textos o se les pide que profundicen en la información. Para ello deben acotar el problema que van a abordar. Se sugiere que el alumno o alumna:

  • Lea el enunciado despacio.
  • Señale cuáles son los datos, qué es lo que conoce del problema.
  • Indique cuáles son los elementos que debe investigar, profundizar. Debe reconocer las incógnitas.
  • Escriba o trate de encontrar la relación entre los datos y las incógnitas.
  • Elabore un mapa conceptual o un esquema de la situación.»

Aún cuando parezca información de referencia para estudios escolares o universitarios, es aplicable a lo que hacemos en la actualidad. En un ecosistema que obliga a todos a seguir aprendiendo, a aprender nuevas cosas casi a diario, hacer uso de esta metodología nos viene bien.

Pensar es una competencia humanística, y hay que verla como tal.  En la medida que incorporamos esta metodología a los proyectos de tecnología hay que incluir las Humanidades Digitales.

Según leemos en la revista Retina en «España existe una universidad pública que ha apostado por la colaboración de gente de letras y de ciencias: la UNED creó en 2014 el Laboratorio de Innovación de Humanidades Digitales. Allí, grupos de filólogos e ingenieros forman equipos multidisciplinares para desarrollar productos. “Los perfiles de humanidades aparecen en esta ecuación. El contenido y el conocimiento que hay que darles a estos productos está en esas disciplinas”, explica Salvador Ros, miembro del laboratorio.»

Analizando el proceso de diseño recuerdo a un gran humanista y pensador que desde años tan remotos como 1918 abogaba por la educación como el pilar del progreso. Gaspar Octavio Hernández un intelectual, periodista, poeta y vanguardista panameño dijo:

“lo que no se comprende, no se ama; lo que no se ama, se olvida.”

Al citar esta frase es imposible dejar de pensar en los diseñadores más reconocidos del mundo, ellos aman diseñar, aman mostrar sus creaciones, comprenden muy bien para quien están diseñando y se proponen hacerlo cada vez mejor.  Diseñar el pensamiento es exactamente lograr comprender al cliente, amar el proceso y hacerlo cada día mejor.

Design Thinking ofrece soluciones a problemas a través de la descomposición, de diseccionarlo en partes más pequeñas y con esas partes iniciar procesos de análisis, pensamiento sin límites ni barreras alrededor de ese problema.  En ese proceso de pensamiento y análisis se utiliza la empatía y se trabaja en equipo con un objetivo en común encontrar la solución que buscamos.

Una característica fundamental ya mencionada es que está centrada en el usuario y en los problemas que a éste se le pueden plantear y en la empatía. Se obliga al equipo a realizar un análisis de la situación, a tener conciencia de dónde están y que requieren para resolver ese problema. Identificando el problema a resolver en ocasiones surgen nuevos problemas o subproblemas. Otras interrogantes toman parte del proceso. Se observa y analiza en 360 grados.  Los pensadores son curiosos, preguntan, cuestionan, dudan, no se conforman, desean mejorar continuamente y en ese proceso les corresponde aprender cada vez del problema y por ende de la tecnología.

Pensar, diseñar el pensamiento nos hace recordar que la empatía no ni más ni menos que un valor humano. Sin dudas no hay transformación digital, no hay Design Thinking que funcione hasta que comprendamos que las competencias más valiosas que tenemos son las que nos hacen humanos y esas marcan la diferencia en esta Era Digital.

Imágenes: Pixabay

Referencias Consultadas:

https://www.ideou.com/pages/design-thinking

http://ww2.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=181701

http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/gaspar-octavio-hernandez-periodista-contestatario/23903634

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