Bioética, Roboética e Inteligencia Artificial

“Todo aspecto de la cultura occidental necesita un nuevo código de ética – una ética racional – como condición previa del renacimiento.” ― Ayn Rand

Tres temáticas en un solo artículo, tres temáticas que le afectan más de lo que cree, que se interrelacionan y no son excluyentes. Todo lo que hacemos o no hacemos en el mundo de los negocios y de la tecnología tiene condicionantes éticos ¿Qué relaciona a la ética con la Inteligencia Artificial? ¿Cómo nos afecta su incorporación dentro de la discusión del nuevo paradigma de sociedad del Siglo XXI?

En nuestra sociedad actual, pocas son las veces que la gente se detiene a pensar sobre las repercusiones tanto éticas como morales del uso indiscriminado de la tecnología (estamos demasiado ocupados utilizándola, con nuestros móviles, frente al ordenador y compartiendo en redes sociales), y los pocos que lo hacemos somos etiquetados de diversas maneras entre ellas: escépticos, moralistas, influenciados por la ciencia ficción, retrógrados y especuladores.  Nada más falso, lo sabemos, la tecnología ya está aquí, trae cambios y no aceptarlos sería imposible.

Definiciones y contexto

Antes de proseguir trataremos de poner en contexto estas áreas de estudio para establecer un punto de partida compartido. Aunque lograr definir los subcampos de estudio de la ética no es tan sencillo, haremos el intento:

La Roboética es el subcampo de la ética aplicada que estudia las implicaciones positivas y negativas de la Robótica para los individuos y la sociedad. Su estudio es relativamente nuevo y se encuentra en constante mejora. Intenta inspirar y guiar a los creadores de robots inteligentes, autónomos, humanoides y similares para evitar su uso contra la humanidad.

La Bioética por su parte, intenta proporcionar y examinar los principios de conducta más adecuados para el ser humano en relación con la vida (vida humana, animal y vegetal). Se trata del estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida, examinadas a la luz de los valores y de los principios morales. la bioética no se limita al entorno médico, sino que aborda múltiples cuestiones (p. ej., medio ambiente y derechos de los animales).

Wikipedia nos indica que coloquialmente, el término Inteligencia Artificial se aplica cuando una máquina imita las funciones «cognitivas» que los humanos asocian con otras mentes humanas, como, por ejemplo: «percibir», «razonar», «aprender» y «resolver problemas». La enciclopedia cita la definición de Andreas Kaplan y Michael Haenlein: «la capacidad de un sistema para interpretar correctamente datos externos, para aprender de dichos datos y emplear esos conocimientos para lograr tareas y metas concretas a través de la adaptación flexible.»

En la medida en que personas con valores morales y éticos, que se condicionan a su propia naturaleza, se decantan por desarrollar o implementar soluciones a problemas que afectan la vida en sociedad, es necesario que existan códigos éticos que eviten el mal uso de estas poderosas herramientas, qué sirvan de marco para los diversos estudios e investigaciones para incorporar Inteligencia Artificial, Aprendizaje Automático y robótica a las labores humanas.

Dilemas éticos de la Inteligencia Artificial

Imagínese que le indican que debe integrar un dispositivo de rastreo e identificación a su cuerpo, debe hacerlo porque la empresa para la que trabaja utilizará este sistema para mantener la seguridad en sus oficinas. Sí se rehúsa será despedido. ¿Qué hará? ¿Aceptará para no perder el empleo? Es su decisión y es un tema que tiene implicaciones éticas y bioéticas tanto por su parte como por la del empleador.

En la actualidad se colocan “chips” a mascotas, sus dueños aceptan porque tienen control sobre el animalito, en cuestiones cómo estas un claro manejo de principios bioéticos permite que las decisiones se den en un marco de respeto a la vida e integridad.  Una empresa que le obliga a tener un dispositivo tecnológico en su cuerpo estaría violando principios de Bioética y derechos humanos.

¿Qué tal si le piden que lleve puesto un dispositivo biónico que emula una cola de un animal para que no pierda el equilibrio mientras trabaja? ¿Qué tal si este dispositivo logra ayudar a personas que no pueden mantener el equilibrio por una condición médica? Algunos pudieran sentir que el diseño biológico de los animales y de los humanos se está violentando. ¿Sabía que personas han nacido con algo parecido a colas y qué son objeto de estudio médico? Otros apoyaran en nombre de la ciencia y el avance tecnológico pensando en los beneficios aunque parezca algo poco usual o raro.
Existe un proyecto de una cola que emula la de los caballitos de mar llamado Arque: La cola inspirada en la biomimética artificial para extender las funciones del cuerpo innato se encuentra en los procedimientos de SIGGRAPH ’19 Emerging Technologies. ACM.

Bien o mal, bueno o malo, la cuestión es un dilema de bioética que no se resuelve porque pensamos de una manera u otra. Estos son claros ejemplos del dilema ético que presenta la Inteligencia Artificial, así como otras tecnologías disruptivas.

Al tratar de emular la inteligencia humana y relacionarse con humanos, la Inteligencia Artificial, hace uso de los datos, la privacidad, los secretos médicos, la seguridad e integridad, el pensamiento y el razonamiento, con la manipulación. ¿Sabe diferenciar cuándo es atendido por un bot o por un humano? ¿Será necesario que nos adviertan que estamos tratando con un agente artificial? ¿Los diseñadores de sitios web que captan nuestros datos y nos recomiendan productos luego de hacer un análisis de gustos y preferencias nos dejan saber que lo están haciendo? Todos son temas que pueden afectar directa e indirectamente la ética y los derechos humanos.

Más aún los desarrollos de Inteligencia Artificial son financiados por poderes económicos y gestionados por científicos e investigadores que obtienen fondos. No pretendemos poner en duda sus intenciones y valores. ¿Cómo aseguramos que el poder y los intereses creados no desvirtúen los beneficios de la Inteligencia Artificial?

En la actualidad existen iniciativas en dos grandes áreas: la regulación legal y la educación ética, pero hace falta que muchas más organizaciones y personas se involucren, porque nos afecta a todos.

Ética, Bioética e Inteligencia Artificial desde la literatura

La Doctora Carme Torras una investigadora experta en robótica y escritora de literatura reconocida mundialmente, ha dicho que se contemplan tres líneas de importancia o urgencia decreciente en temas de Roboética: «adaptar la ética humana a la robótica, incrustar un código moral en los robots mismos, y pensar qué ética surgiría de una posible conciencia futura de los robots.»

Ya hace más de diez años en su novela “La mutació sentimental” (Pagès Editors, 2008), que traducida al castellano se titula “La Mutación Sentimental”, obra que obtuvo el premio Manuel de Pedrolo de ciencia-ficción 2007 y el premio Ictineu a obra publicada 2009, nos insta a reflexionar las implicaciones de convivir con agentes artificiales y las bases ético-morales de esta relación. 

La novela trata de Celia, una niña de trece años a quien criogenizaron porque sufría una enfermedad terminal, es devuelta a la vida en el siglo XXII para ser adoptada en una sociedad futura donde cada cual tiene un asistente robótico. La niña se enfrenta a la manera de pensar, actuar y relacionarse de la madre adoptiva y su entorno, muy distinta a la de su familia biológica. La inadaptación de Celia atrae a Silvana, una masajista emocional que estudia las sensaciones perdidas por los humanos, y a Leo, un joven ingeniero que está diseñando una prótesis de creatividad en la empresa de robots personales líder del mercado, CraftER, dirigida por el enigmático Doctor Craft.

En la trama abundan los robots con características humanas, empáticos, atentos, amables, asisten a los humanos porque fueron programados para adaptarse a sus propietarios. Los agentes artificiales son una presencia invisible, omnipresentes e imprescindibles en esa sociedad. Nadie, excepto los considerados “humanos anti tecnológicos”, se atreve a separarse de su robot.  Celia, la protagonista no es inmune a ellos, se siente mejor con ROBbie, su robot, porque él no la cuestiona, no la atosiga, es previsible, un aliado fiel e incondicional. 

La novela presenta un escenario que tiene implicaciones éticas y dada su importancia para la robótica el Massachusetts Institute of Technology (MIT) la utiliza ―traducida al inglés con el título «The Vestigial Heart»― junto con materiales éticos para impartir el curso sobre «Ética en Robótica Social e Inteligencia Artificial.» Siendo este uno de los muchos esfuerzos del prestigioso instituto por abordar académicamente el tema ético en las nuevas tecnologías. La ética es tan importante que su Media Lab tiene un fondo de 27 millones de dólares para una iniciativa de investigación sobre ética y gobernanza en IA.

El MIT Media Lab y el Centro Berkman Klein para Internet y Sociedad de la Universidad de Harvard son las instituciones de base y fundadoras de una nueva iniciativa destinada a cerrar la brecha entre las humanidades, las ciencias sociales y la informática al abordar los desafíos globales de la inteligencia artificial. (AI) desde una perspectiva multidisciplinaria.

“Los agentes de inteligencia artificial impactarán cada parte de nuestras vidas en cada sociedad de la Tierra. La tecnología y el comercio se encargarán de eso ”, ha dicho Alberto Ibargüen, presidente y CEO de la Fundación John S. y James L. Knight, que se encuentra entre los que apoyan la iniciativa.
Inicialmente financiado con $ 27 millones de la Fundación Knight; El cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman; la red Omidyar; la Fundación William y Flora Hewlett; y Jim Pallotta, fundador del Grupo Raptor, la misión del Fondo de Ética y Gobernanza de la Inteligencia Artificial es catalizar la investigación global que promueve la IA para el interés público, con énfasis en la investigación aplicada y la educación. El fondo también buscará avanzar en la comprensión pública de la IA.

Reflexionar sobre el carácter ético de los problemas morales de la Inteligencia Artificial y la sociedad es necesario. Clic para tuitear

La presión para desestimar el análisis y pensamiento crítico frente a los temas éticos aumenta cuando te inclinas por la literatura o la escritura e investigación, parece más sencillo que nos faciliten todo a través de un dispositivo móvil o creer a ciegas lo que vemos publicado en una red social. Citar a Carme Torras Genís, en este artículo, nos permite apalancar la investigación científica, la conciencia ética, la necesidad de regulaciones y educación junto a la literatura como medio para llegar a más personas. 

Las sub-ramas de la ética aplicada son necesarias para abordar el dilema que surge de la interacción IA y humanos, cada vez más presente en nuestras vidas.  ¿Ha tomado un curso MOOC sobre gobernanza en Internet? Telefónica en su plataforma Miríadax ofrece Gobernanza en Internet 2da.Edición, un completo curso sobre el tema. Sería un buen paso inicial para que tome parte de un tema que le afecta directamente.

Referencias Consultadas:
https://mitpress.mit.edu/books/vestigial-heart
https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20180712/opinion-carme-torras-roboetica-etic-robots-6923499
https://interestingengineering.com/scientists-build-an-artificial-biomimicry-inspired-tail-just-for-humans https://dl.acm.org/citation.cfm?doid=3305367.3327987

Sobre Carme Torras Genís: es doctora en informática y profesora de investigación en el Instituto de Robótica (CSICUPC). En el ámbito científico, ha publicado libros y artículos sobre modelos neuronales, visión por computador, inteligencia artificial y robótica. Ha sido galardonada con el premio Divulga del Museo de la Ciencia de Barcelona, el premio Rafael Campalans del Institut d’Estudis Catalans, y la medalla Narcís Monturiol de la Generalitat de Catalunya al mérito científico y tecnológico. En el ámbito literario, sus novelas Pedres de toc (Columna, 2003) y Miracles perversos (Pagès Editors, 2011) merecieron los premios Primera Columna y Ferran Canyameres de intriga y misterio.

Imágenes: Pixabay

Artículo escrito por: Msc. Irasema Rivas-González

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