Gestión de Proyectos: Ágil, tradicional o híbrida ¿Cuál escoger?


“El mejor líder es el que tiene el suficiente sentido común para elegir a los mejores y el suficiente autocontrol para no entrometerse”.


Theodore Roosevelt

Gestionar proyectos es un requerimiento que aparece con frecuencia en las descripciones de puestos relacionados con tecnología.  Se buscan personas capacitadas para liderar y colaborar en proyectos donde las organizaciones invierten recursos valiosos.  Se hace necesario comprender la dimensión de un proyecto y aportar conocimientos a su desarrollo e implementación. Los conocimientos, la formación académica y la experiencia son importantes para encarar el reto que supone cada proyecto. La diversidad de los equipos enriquece y permiten que  puntos de vistas opuestos converjan con un solo fin.

Si bien es cierto, la gestión de proyectos es un trabajo grupal, no es menos cierto, que los integrantes de los equipos deben ser capaces y talentosos de forma individual.  Los equipos multidisciplinarios requieren fortalezas individuales que se reflejan en el desempeño de sus integrantes y en el resultado obtenido.

En el plano individual, es necesario que los líderes desarrollen competencias diferenciadoras entre ellas:

Pensamiento global:  observar a la organización en el ecosistema tanto externo como interno, ser previsores de los cambios y situaciones que pudiesen afectar al proyecto y a la empresa.

Manejo de relaciones interpersonales:  Comprender las múltiples relaciones de la empresa con la industria, la sociedad, las comunidades; esos stakeholders que son decisivos en el devenir de un proyecto.

Asertividad, decisión y enfoque:  La comunicación asertiva, comunicar en positivo aún frente a las fallas, decidir a tiempo y asumir lo decidido, y enfocarse en objetivos, es parte del día a día del proyecto

Valores:  Respeto, honestidad e integridad son parte de los requerimientos básicos de todo líder de proyecto, porque se expondrá al poder que implica liderar y a su vez es un modelo a seguir para los integrantes del equipo.

Gestionar la incertidumbre y el error:  En los proyectos lo incierto, la posibilidad de fallar está siempre presente, y es menester afrontarlos con entereza y recursos propios de las habilidades blandas.

Apertura a la diversidad de opiniones:  Escuchar y evaluar puntos de vista diferentes al propio, es parte de la gestión de proyectos.

Compartir conocimientos: Con otros miembros del equipo, con proveedores y otros stakeholders se considera valioso para la gestión de comunicaciones del proyecto.

Entre otras competencias se requieren:  liderazgo, capacidad de negociación, trabajo en equipo, ética, resolución de conflictos, automotivación, comunicación, apertura a la diversidad, negociación, multiculturalidad, trabajo remoto y a distancia, conocimientos sociopolíticos y socioeconómicos, vasta cultura general, mentoring, servicio al cliente y gestión del talento.  Son muchas las disciplinas y saberes necesarios para administrar correctamente proyectos. Es aquí donde la Transdiciplinaridad de la que escribimos en un artículo previo, es un bien preciadísimo. 

Desde el punto de vista académico se habla de tres corrientes para gestionar los proyectos. Cada una de ellas, responde al tipo o naturaleza del proyecto, al sector, al tiempo y diversas variables que deben considerarse desde los inicios.

La gestión ágil de proyectos se diferencia por su un enfoque iterativo para la planificación e implementación, utilizando procesos cortos. Las iteraciones son revisadas y analizadas por los miembros del equipo; son las que permiten definir el siguiente paso. Las iteraciones son breves, de máximo dos semanas en promedio.  Con la metodología ágil se identifican, ajustan y resuelven problemas de forma rápida.

La gestión tradicional de proyectos es la más conocida. Se le conoce coloquialmente como desarrollo en cascada o secuencial, este enfoque metodológico ordena rigurosamente las etapas del proceso para el desarrollo del proyecto. En esta metodología alcance y tiempo son determinantes. Destaca en sus cronogramas que usualmente, el inicio de cada etapa debe esperar a la finalización de la etapa anterior.

La gestión híbrida es la combinación de la gestión de proyectos clásica y la gestión ágil.  Sus propulsores y practicantes son expertos en las dos anteriores. El modelo es utilizado en industrias donde la innovación y competitividad son la tónica. En estos proyectos, generalmente, los períodos de desarrollo son cortos, el tiempo apremia, se debe estar en el mercado antes que los competidores. Los cambios propios del sector obligan a la constante innovación y adopción de un modelo más flexible que debe enfocarse en los resultados y sobre todo en los clientes.

La selección de un modelo de gestión de proyectos adecuado a cada industria o empresa dependerá de las circunstancias propias de la organización que decide llevar a cabo el proyecto, de su equipo de trabajo y del tipo de problema a solucionar.  

En el sector tecnología y telecomunicaciones se utiliza con frecuencia el modelo de gestión ágil. En otras industrias como la construcción y espacial prefieren el modelo de cascada o secuencial. La mezcla de ambos es usual en retail y en desarrollo de productos electrónicos o digitales de consumo masivo. Lo interesante es que, en estos mismos sectores que apuestan por lo tradicional y/o ágil, se está observando una tendencia creciente a utilizar la gestión híbrida como consecuencia de la transformación digital y de los cambios que experimentamos en la actualidad.

¿Cuál escoger? Será siempre la pregunta a responder cuando se reúnen, por primera vez, el líder de proyecto y su equipo de trabajo.

Imagen: Pixabay

Acerca de la autora